domingo, 14 de noviembre de 2010

De paso por Madrid



Cada vez que tengo que coger un avión, me pongo un poco nerviosa. No es que tenga fobia a volar; es que me irritan los pequeños trámites de ese proceso. Es como si de una carrera de obstáculos se tratase: Hacer la maleta, llegar con tiempo suficiente al aeropuerto, esperar la cola de facturación, pasar el control (soy de las que se lo quitan todo de antemano para pasar rapidito por ese trago; supongo que el que una vez me cacheasen en Londres y de poco me sacasen la pistola influye...), después viene el despegue y esas cosquillitas en la barriga de "¡hostias! ya no tocamos el suelo", las horas de trayecto notando cómo tus músculos se agarrotan al no poder moverte apenas (¡y ni te cuento si al de delante se le ocurre reclinar el asiento!). ¿Matamos entre todos a ese "brillante" fabricante italiano al que se le ha ocurrido que podemos viajar de pie y ocupar la mitad de espacio? http://www.publico.es/ciencias/336434/viajar-de-pie-en-el-avion-una-realidad por favor; esto ya raya la tortura... Una vez aterrizas, todos se ponen de pie ansiosos por salir y, de repente, el pasillo parece estrecharse aún más mientras la ansiedad crece. Al llegar a la cinta de equipajes tu maleta no aparece; y comienzas a pensar que igual va camino de Alemania... Menos mal que yo no facturé en esta ocasión.




Bueno, tras esta aventurita aeronáutica llegué a Madrid con el tiempo un poco justo; "¡mierda de cola en el metro para comprar el suplemento del aeropuerto!", pensé, "se deben estar haciendo de oro ¡un euro por persona!". Voy bastante cargada y me arrepiento de haber elegido un bolso gigante porque también tengo que tirar del "trolley". A esas alturas ya me he puesto el abrigo y la bufanda pero me estoy asando; me sobra por todos lados ropa. Tras varias estaciones y un par de trasbordos llego a mi destino. Al salir a la superficie; una brisa fresca me acaricia las mejillas cuando asciendo por las escaleras. Me fijo en un chico que baja y lleva unas gafas de sol con un cristal rojo y otro azul; no se si emulando a las 3D. ¡Ya estoy en la gran ciudad!



Al final, llego diez minutos tarde a clase; pero como dura seis horas no me pierdo casi nada. Estoy molida; pero me voy recuperando (¡por suerte es muy interesante!).

Al salir; de nuevo cargada entre metro y metro: ¡Es una delicia subir escaleras (no mecánicas) con la maleta a cuestas! Pero en el fondo el metro y el ambiente de la ciudad me encantan, así que no me resulta tan penoso.

El Albergue Juvenil me parece confortable y tranquilo; me pierdo camino de la habitación; eso no es muy raro en mí... hay dos chicas más; apenas hablamos; una llega de madrugada, la otra se acuesta pronto como yo y, además, no sabe español.

Por la mañana (a las 7:30), me acuerdo de "Los ojos de Julia" cuando me ducho y me arreglo en la semioscuridad del baño por no despertar al resto (la luz del baño no es independiente de la de la habitación ¡oh no!). Aún así me arreglo y recojo con una increíble soltura (menos mal que me lo había dejado todo a mano).



Después de desayunar vuelvo al metro llena de energía para empezar el nuevo día (y eso que odio madrugar; pero es una circunstancia especial). Me fijo en la gente variopinta con agrado. Al salir hay una densa niebla y el vaho sale de mi boca; soplo varias veces para verlo, jugueteando como una niña pequeña. Vuelvo a pasar por "Flores Nina" y me digo a mí misma que en cuanto vuelva a casa me escucho una canción de Nina Hagen http://www.youtube.com/watch?v=CST7XOxw4Dk . Junto al quiosco, el pequeño puesto de castañas, que anoche humeaba, se encuentra ahora cerrado. De nuevo clase durante varias horas. Cuando acaba, decido ir a comer a un buffet que conozco y me sirvo más de lo que puedo engullir. Aún así, casi me lo termino.

De allí al aeropuerto, donde llego con tiempo de sobra; y más cuando me entero de que hay retraso "por niebla" (¡con lo bonita que me parecía por la mañana!). Me acuerdo de Tom Hanks mientras paso las (6) horas perdida en la T2. Me aprendo todas las tiendas de memoria y me leo un libro entero...



Llevaba tanto tiempo esperando que apareciese en pantalla mi puerta de embarque que llegué a pensar que nos remitirían a un hotel para pasar la noche (y que, con un poco de suerte, me encontraría a Thomas De Lucca que me dedicaría una de sus sonrisas encantadoras durante la cena). Acabé cenando a costa de Air Europa; pero Thomas no apareció, y me tuve que conformar con mi grata compañía. Por suerte, el vuelo no fue cancelado; llegaría tarde pero dormiría en casa.

¡Menuda aventurita! Sin embargo estoy deseando repetir porque, además de que adoro Madrid, justo cuando el avión despegó, recordé aquella vez que, algo triste, tuve que volver de Tulsa a Boston.


5 comentarios:

  1. Gracias por pasar por nuestro blog. Te seguimos ;)

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  2. Wenass !!! gracias por pasarte por mi blog y comentar!!!
    Yo si me permitess te seguiré tambien un poquitoo... jejej
    Oyes yaq me has dicho lo de spotify... si quieres podias agregarme asi te cuceo a ver q musica tienes... jejeje
    Bno lo dichoo... te paso mi email y hablamos si quieres... fueradereceta@gmail.com

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  3. Toc, toc, se puede??

    Hey me no me dejes fuera del plan para asesinar al cabronazo que nos quiere hacer viajar derechos, puedo serte útil, tengo conocimientos profesionales aprovechables.
    Por otro lado... Adoro los gatos, tuve uno genial. Cómo se llama tu "silvestre"?
    Cuando estuve en Madrid también me gustó el ambiente general que se respira en la ciudad...
    Joder!! Divago un huevo... Vaya comment de presentación. XDDDD

    Ya nos iremos viendo.

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  4. Vaya ahora tengo que hacer un anexo a mi comment anterior.

    Estaría bien ver fotos de las tres bolitas peludas y saber sus nombres.

    Ahh! Se me olvidaba, yo que he leído todo Bukowski, nombra bastante a Rimbaud, me ha gustado ese post.

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  5. Gracias a todos por los comentarios; iré por partes:

    - Fuera de receta, te pasaré mi Spoty aunque te advierto que aunque es variado estoy un poco "desfasada" en general. Pero guay, me pasas tu lista y tb la escucho :-)

    - Sianakrom,

    Cuento con tus servicios para el plan "anti sillones de pie en vuelo"

    Tengo tres gatos: Pumuki, Lunita y Punky (la de la foto). También me encantan los mininos y los quiero mucho a los tres; ya pondré algunas fotos de ellos.

    Me alegra que te gustase el post de Rimbaud, a mi se me ha antojado volver a ver la peli al escribirlo. A ver si la encuentro para descargar que me está costando.

    Pues nada, espero veros por aquí; y me iré pasando por vuestros blogs. Bienvenidos.

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